- Editorial:
- PIRINEO
- Any d'edició:
- 2022
- Matèria:
- Narrativa de muntanya
- Idioma:
- Castellano
- ISBN:
- 978-84-17817-54-1
RAMOND DE CARBONNIÉRES, EL AGUILA DE LOS PIRINEOS
ALBERT ESCOLÁ MASSAGUÉ
Ramond de Carbonnières: El águila de los Pirineos ¿Quién era "este audaz viajero, el águila de los Pirineos" descrito por Jean Dussaulx, durante su estancia en estas montañas en 1788?
Louis Ramond de Carbonnières (1755-1827), a veces llamado el "padre del pirineismo", fue uno de esos sabios viajeros que contribuyeron al desarro- llo de la ciencia a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Botánico y geólogo a la vez, exploró los Pirineos como hombre de letras y como artis- ta. La fuerza de Ramond residía en sus cualidades de observador, en sus descripciones de paisajes, en la expresión de sus sentimientos ante la mon- taña. Tuvo el mérito de recorrer ciertas cimas de los Pirineos en una época en que los autores las ignoraban por completo. Andando como iba, "a tien- tas, como si se tratara de un nuevo país", sintiendo y escribiendo, para muchos Ramond seguirá siendo uno de los mejores autores de relatos de aventuras de su tiempo. Sus narraciones del ascenso al corredor de Tucarroya o la bajada del Piméné, el descubrimiento del Monte Perdido y su lago helado, una invernal al lago de Gaube o el intento de la Maladeta son páginas verdaderamente admirables. Obstinado en descubrir la natura- leza geológica del macizo del Monte Perdido, la idea de alcanzar su cima pasó a ser secundaria. Sin embargo, atrapados en el juego de lo que más tarde se llamaría alpinismo, fueron sus guías y un pastor aragonés quienes le abrieron el camino hacia esta cumbre, que ascendió pocos días después, el 10 de agosto de 1802.
Con las últimas visitas al Pic du Midi de Bigorre, donde tanto le gustaba herborizar, daría una ultima mirada a la cadena pirenaica, inmortalizándola en un gran puzzle ramico. Su paso por se abrirán nuove minos, nosotros nos quee ntre todos aquellos que hayamos atraído, sin duda veremos al que superará uestros esfuerzos, y hará que nos olvidemos de nuestros esbozos". (Louis amond de Carbonnières, en "Viajes a la cumbre del Monte Perdido", 301, pág. 230).